Local bus to Himalaya

Llegar de Rishikesh a Vashisht nos llevo unas 19 horas que no voy a olvidar jamas. Tras un breve trayecto de hora y media hasta Dehra Dun y una breve espera de aprovisionamiento en la estacion, cogimos a las 3pm el autobus que nos iba a dejar a las 7-8am (aqui no hay horas de llegada exactas)  en Manali. Nos encontramos con un irish muy simpatico que habiamos conocido baniandonos en una playita del Ganga el dia anterior y decidimos pillar asientos dobles compartiendo con el. Las primeras horas de trayecto el autobus iba a rebosar, cada poco se subian y bajaban indios (creo que a algunos incluso los dejan en la puerta de su casa) pero se fue vaciando y pudimos hacernos incluso con dos asientos cada uno para “dormir” unas horas. Al irish le parecio una experiencia maravillosa (Rocio incluso llego a calificarla de “romantica”…), a mi, not so much. El asiento era incomodo y demasiado estrecho para mi trasero (y ya ni os cuento al lado del irish); el camino, montanioso y lleno de curvas; los quitamiedos, mas que barreras, eran escaloncitos al mas alla; los frenos del autobus, dudosos y chirriantes; y las seniales de trafico, ausentes (aunque te encuetras cosas como “if you drink and drive it might be your last time” o “better late than never”). El conductor y el revisor fueron los mismos durante todo el trayecto, y no descansaron mas que en las breves paradas cada 2, 3 o 4 horas. Paradas en las que, por cierto, nos cobraban por ir al banio (que mas que banio era un agujero oloroso rodeado por 4 paredes) y nos pedian mas dinero del precio marcado porque era “el impuesto de la bus station”. Harta de sentir que no dejo de pagar el impuesto revolucionario por ser blanca, llame a mas de uno tramposo y mentiroso y me fui tan ancha.

La noche paso lenta y tediosa, a parte de sustos concretos por frenazos escalofriantes o cabezadas del irish en mi hombro (que confundi al principio con una arania gigante debido a una mala experiencia anterior), el autobus paso unas horas sonioliento y tranquilo, sumido en la oscuridad. Pasamos junto a cientos de camiones aparcados en cualquier sitio (supongo que para pasar la noche) y decorados como feriantes, con mil luces y adornos, algunos se montan hasta un templo en el salpicadero! A una hora de llegar nos hicieron cambiar de autobus (porque supuestamente ese no funcionaba bien…) y nos subieron a otro abarrotado, donde tuve que ir dos horas como una contorsionista sobre mi mochila odiando el mundo que me rodeaba. Tras mil paradas interminables (creo que hasta paramos en casa del conductor para que se tomase un chai) llegamos por fin a Manali, agotados y atontados. Desde alli cogimos un ricksaw hasta Vashisht, un pueblo cercano donde nos habian recomendado dormir.

El paraiso, pero nos pusimos todas enfermas, una tras otra. El calor fue sustituido por una agradable brisa de montania, que con los dias y la lluvia se convitio en un frio humedo y penetrante para el que no estabamos preparadas. Nos alojamos en una bonita casa de montania junto a una cascada a un precio irrisorio ya que el banio estaba fuera y no tenia agua caliente (era un poco incomodo porque con el monzon habia que ir al banio en chubasquero…)

Vashisht es un pueblecito medieval precioso, rodeado por el Himalaya y famoso por sus aguas termales, alrededor de las que han contruido un templo. Fuimos una maniana a baniarnos y, aunque el agua estaba ardiendo, fue una grata experiencia: van todas la mujeres del pueblo, se banian con sus ninios en ropa interior en una especia de pilon y luego se duchan en unos chorros que salen a un lado. Nos encanto sentirnos tan cerca de las mujeres indias y compartir momentos tan intimos, pues no es siempre facil tomar contacto con ellas.

Fuimos tambien a visitar Manali, pueblo bonito y muy turisticos con un par de templos donde peregrinan los indios. Alli vimos yaks (vacas con pelo largo que se usa para tejer calcetines, gorros y chaquetas) y conejos de angora gordisismos. Y asi pasaron los dias, tranquilos, humedos y felices, rodeados por montanias. Nos hicimos con un grupete majo de amigos que en su mayoria habiamos conocido anteriormente: un shadu aleman que conociamos de delhi, una pareja de catalanes de Pushkar, otro catalan que conocimos viendo la final del mundial en Rishikesh, el irish… Sin embargo, llego el momento de proseguir nuestro camino, proximo destino: Dharmashala.

Maria decidio quedarse por Vashisht y quedamos en volver a reunirnos en Delhi, una semana despues…

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